Los acabados de los tejidos proporcionan a los tejidos propiedades adicionales como el tacto y el brillo, así como propiedades de protección, como la resistencia al fuego (ignífugas) y al agua (hidrófugas), que se consiguen mediante tecnologías no convencionales, tales como recubrimientos y los laminados.
Ocupan el último lugar dentro del proceso de fabricación de los tejidos, antes que estos pasen a la fase de confección.

Los acabados se pueden clasificar en dos categorías principales:
En este apartado se tratarán los principales acabados físicos.
Todas las operaciones aquí descritas se llevan a cabo una vez los tejidos han sido coloreados adecuadamente, sea mediante tintura o estampación.
Los acabados físicos son procesos especializados que se realizan sobre los tejidos para modificar su aspecto y tacto, con el objetivo de obtener una tela con características que difieren de las originales. Estos procesos implican cambios en la textura, volumen, suavidad o resistencia del tejido sin recurrir a productos químicos como parte esencial. En su lugar, utilizan métodos físicos como el calor, la agitación mecánica, o la compresión para conseguir los efectos deseados.
Los acabados físicos pueden incluir técnicas como el tondosado, que iguala el pelo de los tejidos, o el tumbado, que mejora el volumen y el tacto de los tejidos mediante calor y agitación. Estos acabados permiten ajustar las propiedades del tejido para satisfacer las necesidades específicas de los diseñadores y consumidores, ofreciendo opciones más diversas y personalizadas en la confección de ropa y otros artículos textiles.
Los acabados físicos más relevantes son los siguientes:
Mediante el proceso de calandrado, se proporciona al tejido un brillo intenso. La máquina utilizada, llamada calandra, está constituida por dos cilindros calientes. El tejido pasa entre estos cilindros a gran presión y temperatura. El brillo del tejido puede aplicarse a una sola cara o a ambas. Además, se pueden obtener diferentes efectos de brillo, tales como:
El calandrado también puede realizarse en húmedo, un proceso similar al calandrado en seco, pero con la adición de vapor. En este caso, se aplica presión y vapor en el tejido para conseguir los siguientes efectos:
La operación de batanado se realiza principalmente en tejidos de lana, ya que esta fibra posee escamas a su superficie que le confieren la capacidad de afieltrarse. Durante este proceso, se aplican humedad, calor y fricción, factores que provocan una unión más íntima entre la urdimbre y la trama. Como resultado, la superficie del tejido se reduce y su grosor aumenta, dando lugar a un material más denso y resistente.

Además de mejorar la compacidad y durabilidad del tejido, el latido también puede contribuir al aislamiento térmico, ya que el tejido resultante atrapa mejor el aire. Este proceso es fundamental en la producción de tejidos de lana de alta calidad utilizados en prendas de abrigo, mantas y otras aplicaciones donde se requiere calor y resistencia.
Así pues, los tejidos de lana experimentan varios cambios durante el proceso de latido:
Estas operaciones consisten en levantar una capa de fibras de la superficie del tejido. Antes de llevarlas a cabo, es necesario incorporar un suavizante en el tejido para evitar que las fibras se rompan.
Estas técnicas se utilizan para mejorar el aspecto y el tacto de los tejidos, ofreciendo una textura más agradable y una apariencia más abultada.

El tondosado es una operación que consiste en cortar e igualar el pelo de la superficie del tejido mediante cuchillas. Este proceso se realiza con una máquina llamada tondosa, equipada con una cuchilla helicoidal que corta el pelo. La altura de la cuchilla se puede ajustar para conseguir algo más largo o más corto. El tondosado se aplica a artículos como perchados, terciopelos, mantas, alfombras de pelo y tejidos con plumetis, donde se recortan las fibras que unen los dibujos. La operación puede llevarse a cabo según los siguientes métodos:
Consisteix a aplicar calor mitjançant agitació mecànica. Aquesta operació es realitza en teixits de cotó o de fibres cel·lulòsiques. L'objectiu és augmentar el volum i millorar el tacte del teixit. La màquina utilitzada per a aquest procés es coneix com a Tumbler.
Tratamiento mecánico que consiste en provocar un encogimiento controlado del tejido mediante compresión. Este proceso asegura que el tejido no sufra más encogimientos después de la confección. Durante el sanforizado, el tejido se comprime en caliente utilizando un cilindro y una banda elástica, por lo que los hilos que forman la estructura del tejido se compactan y estabilizan. Así, se minimiza el riesgo de encogimiento posterior y se mantiene el tamaño y forma del tejido después del uso y los lavados. Con el sanforizado se da estabilidad dimensional a los tejidos.
El compactado es un proceso que realiza un encogimiento controlado del tejido, utilizado principalmente en género de punto de algodón y no en tejidos de calada como el sanforizado. Este tratamiento asegura la estabilidad dimensional del tejido de punto, evitando el encogimiento posterior al lavado. Esta operación es la última que se lleva a cabo en el proceso de acabado de los tejidos, dejándolos preparados para el corte y confección.
El proceso se lleva a cabo mediante una máquina compactadora, que se presenta en dos variantes:
En la compactadora, se aplican fuerzas mecánicas y vapor de agua para conseguir el encogimiento deseado.
Las excesivas tensiones en los tejidos de calada pueden provocar una desviación del ángulo recto entre la trama y la urdimbre, deteriorando el aspecto del tejido. Para corregir este desvío, es necesario un proceso de enderezado de trama. Este proceso consiste en pasar el tejido por un dispositivo especial que coloca los hilos de trama de forma perpendicular a los hilos de urdimbre. Estas máquinas tensoras mantienen el tejido estirado simultáneamente en ambos sentidos, asegurando el paralelismo y la perpendicularidad entre los hilos de la trama y la urdimbre, preservando así la calidad y el aspecto del tejido.
Este proceso consiste en eliminar el polvo y la borra del tejido mediante una percusión suave.
El proceso de prensado produce efectos de planchado y aumenta el brillo del tejido, mejorando tanto su tacto como su apariencia. Es especialmente utilizado en tejidos de viscosa.
El plisado consiste en la formación de pliegues sobre el tejido, requiriendo tanto temperatura como presión mecánica. Los pliegos pueden ser permanentes o temporales, dependiendo del tratamiento aplicado.
El tratamiento con láser ofrece diversas posibilidades para modificar el aspecto del tejido, tales como:

El objetivo del tratamiento de fijado es proporcionar un determinado grado de estabilidad dimensional a los tejidos de lana y sus mezclas. La lana es una fibra propensa al encogimiento, y este tratamiento ayuda a mantener las dimensiones del tejido después de ser sometido a procesos en húmedo y secado. El fijado se realiza utilizando agua o vapor de agua.
Existen dos tipos de fijado:
La vaporización consiste en exponer los hilos y tejidos a un ambiente húmedo, aplicando vapor que inflama las fibras del tejido. Este tratamiento consigue:
Se puede realizar en autoclaves o en cámaras de vaporización.
El termo fijado es un proceso que puede ser aplicado como acabado o tratamiento preparatorio, principalmente para fibras sintéticas. Durante la fabricación de fibras sintéticas, estas se someten a procesos de estirado, que generan tensiones internas. El termo fijado libera estas tensiones y lleva las fibras a un estado de equilibrio.
Las ventajas del termo fijado son:
Es un tratamiento esencial para tejidos de fibras sintéticas como poliéster, poliamida, elastómeros y fibras acrílicas. El termo fijado es el tratamiento térmico más utilizado, puesto que es necesario estabilizar los tejidos en longitud y anchura antes del acabado. Este proceso se realiza en la máquina llamada rame.