Penélope, la esposa de Ulises, destaca como una de las mujeres más notables de la antigüedad, caracterizada por su singular combinación de edad avanzada, inteligencia y fidelidad. Se convirtió en un icono emblemático de la devoción femenina.
Ulises partió hacia la guerra de Troya, y después de muchos años, Penélope recibió la noticia de la presunta muerte de su esposo en combate. Sin embargo, el descreimiento la mantuvo perseverando. Durante estos años, Penélope se vio sitiada por varios pretendientes que ansiaban casarse con ella, pero ella se resistía con determinación. Harta de rechazarlos repetidamente, hizo la promesa de volver a contraer matrimonio una vez hubiera terminado de tejer un manto que había comenzado. Para asegurarse de que ese día nunca llegara, deshacía secretamente durante la noche el trabajo que había hecho durante el día, manteniendo así su fidelidad a su marido.
Después de más de dos décadas, Ulises volvió finalmente a casa, y Penélope se liberó definitivamente de todos aquellos pretendientes.